Nunca una fecha me pesó tanto. Da miedo. Mucho miedo. Estoy confusa. Exhausta por esta lucha draconiana que mantengo, contra mi misma, contra lo que siento, contra lo que pienso. Contra sus palabras, que van llenando las heridas que nunca dejamos cicatrizar de algo parecido a un bálsamo que me hace temblar, perder el equilibrio, mantener la cordura en la cuerda floja.
Y mi corazón amordazado se calló, no dijo cúrame estas heridas. No pongas tiritas ni remiendos, pon tu corazón sobre ellas. Haz que mi alma vuelva a reír. Acúname entre tus brazos y deja que por un momento yo no sea la fuerte. Deshaz los nudos que te aprietan y no te dejan libre para sentir. Olvida tus dudas, tus miedos, tu inseguridad, vuela un rato conmigo, sobre el cielo, besa cada lágrima de las que me han tirado al piso desde que te fuiste de mi vida, besa las que se parecen a las gotas del mar. Vuelve a mi, y no permitas que me de la vuelta y me marche. No me pidas perdón, cúrame, haz por borrar de lo más profundo de mi corazón esta mierda para poder volver a quererte incondicionalmente. Dime otra vez que me quieres, pero no permitas que no te crea, grábalo a fuego en lo más intimo de mi persona. No me digas que me echas de menos, que no puedes estar sin mi y que te faltan pequeñas cosas mías, como las llamadas por la madrugada. Dime que nunca podrás echarme de menos porque siempre estaré contigo. QUE ABZURDO lo que escribo, que idiota. Son solo palabras que no hacen nada.
Este era nuestro dia, de los muchos, que aún quedan por pasar entre las líneas de mi vida sin ti. Sé que me has echado de menos, quizá incluso más que yo a ti. Sé que te habrá faltado mi risa al otro lado del telefono, que habrás extrañado las conversaciones a lo largo del día, sé que te falta la rutina de mi voz como a mi me ha faltado la tuya, y sé también que se te habrá escapado algún suspiro cuando te hayas encendido algún cigarro con aquel anillo en tu dedo que te regalé y que es como un tesoro para vos. Y ayer, te habrás sentido como ausente cuando a la tarde no hayas podido robarle ninguna anécdota conmigo. y el día, te habrá parecido largo y extenuante sin verme, sin oirme, y te habrá faltado mi beso, un beso suave en la mejilla, de hola, de despedida.
Y esto es el principio del fin. Porque te faltarán más momentos, huecos que parecen no llenarse. Se escurrirán los días faltándote cada vez más cosas mías. El primer día es el más sencillo, después, la ausencia se hace más grande y se lo come todo. Se come la rutina de vivir el tiempo juntos, pero también los momentos en los que eras feliz sin saberlo, y acabarán conteniendo el aire pensando en las veces que te tranquilizaba mi voz, mi optimismo, mi dulzura, como siempre decías. Y el agujero se irá llenando de rastros de mí, y tú te sentirás un poco más vacío, un hueco más en el puzzle de tu vida. Te faltarán mis labios, que nunca más fueron tuyos, pero que te presenté entre encantada y triste estos últimos meses.
No sé si tengo claro que es lo que más pena me causa, no sentir ya un dolor agudo recorriéndome las vértebras o sentir esta tristeza que pica porque has estropeado lo mejor que te ha pasado. Porque esto, lo que tuvimos, pudo ser grande y no será, ya no lo será, porque agotaste hasta la última gota del amor que te tenía, porque fuiste estirando el hilo invisible que nos mantenía unidos sin estarlo hasta que el hilo, mitad roto, mitad cortado, nos ha acabado desuniendo.
Y sé, que en el momento en que me cobijen otros cielos, mirarás al suelo y te darás cuenta de que has acabado con todo lo bueno que te rodeaba al estar cerca de mí, pero tú ya no me importarás. Ya no, porque ahora, mi corazón esta débil, como enfermo, pero no se muere, no se puede morir algo que ya se murió una vez. Y tu nombre, irá difuminándose con el viento y la lluvia no borrará las heridas, pero las cicatrizará, - recordaré que dolió, pero no volveré a sentir ese dolor – veré un cielo azul mientras tú te toparas con un negro cielo, y será ese día, en el que realmente seas consciente de que has perdido a quien más te ha querido, a quien te dio cada suspiro, cada guijarro de su corazón (que gran verdad se esconde en aquellas palabras que dicen que sólo se sabe lo que se tiene hasta que se pierde) mirarás a tu lado, y no estaré. Será mi sombra, mi fantasma, pero mi alma y mi cuerpo se habrán marchado lejos, muy lejos.
Nunca más seré tuya, porque una vez lo fui, es cierto, pero ya no lo soy, ni lo seré más, porque no se puede querer a quien te va tiñendo de negro lentamente, a quien te va apretando el alma hasta que el alma se rompe en pequeños cristales que caen al suelo. No puedo quererte así, con el alma envenenada como yo la tengo. Así que hoy sé, que ya no puedo quererte, que te quiero, pero no como te quise – incondicionalmente- tu nombre me raspa y tu recuerdo no me escuece. Ya no eres tú el puerto donde quiero arribar. Porque sé, que en otro cielo, acogerán mis alas y me dejarán volar, porque sentiré, en algún momento, que sólo fuiste un pasaje más y no la historia de mi vida, y porque sé, que el día que vuelvas a buscarme, este corazón estará con mil candados para ti.
Nunca supiste quererme. Y sabes? Ya no quiero que me quieras como me quieres. No me interesa. Ni a mi corazón despierto, tampoco. Las lágrimas se me caen solas las muy malditas. Estoy en carne viva aunque no noto la herida, ni me duele, ni sangra. Es sólo sal. Más sal en un desgaste emocional que ya no puedo soportar más.
Es un fin sobre otro fin. Ni se fue ni lo eché de verdad. Me dejé llevar por el espejismo de la felicidad a su lado, una felicidad que se agotaba en el mismo momento en el que me paraba a pensar, en el mismo instante en el que ya no quería dejarme llevar por espejismos.
Y no sé continuar. Todo está revuelto en mi cabeza, todo está profundamente enmarañado en el corazón. No es dolor. Ni tristeza. Ni nada. No es nada más que este incendio torpe en lo más profundo de mi ser que me está quemando entera y ya más no puedo arder.
Y las palabras volvían a mi voz. Los labios cansados del silencio pronunciaban el se acabó, porque tú te llevas la parte fácil y yo siempre la díficil, porque no te quiero ni la mitad de lo que te quise, ni estoy enamorada de vos, y no te entiendo, ni ya te quiero entender, porque realmente el problema siempre ha sido tuyo y yo he cargado con él. Se acabó esto que tenemos, estar en tierra de nadie, se acabó este ni contigo ni sin ti que me está matando, porque ya no tengo fuerza para continuar así. Se acabó, se acabó en el 24 de febrero y se debió enterrar allí la herida. No mantenerla abierta, a base de tiritas, de besos que después me llagaban a el alma. No quiero esto. Y soy yo la que decide marcharse, y soy yo la que no quiere verte, soy yo, porque a vos, como siempre te falta valor. Te falta valor para dejarme marchar solo supiste acobijarte en otro amor barato, te falta el coraje para estar conmigo, y a mi, como siempre, de los dos me toca ser la fuerte. Un día mas, solo un maldito día mas que llevará tu nombre, que llevaré en la sangre tu veneno que alguna vez me dió vida.