No me fío jamás de las miradas, de los brazos que abrazan sin razón, no me gustan las frases regaladas que me llenan de nada el corazón. No me fío de aquel que me conoce ni siquiera recuerdo bien su voz, ese niño que dice haber besado esos besos que jamás me dio. No me puedo fiar el miedo me ha hecho fria, compréndeme, si ya ni en mi confío. No me fío de aquel que hace favores y presume de hacerlos por amor, no confío en aquel que vende amores, el amor jamás es un favor.